AVANCE | PESADILLA EN LA COCINA

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Chicote: "¿Tenemos que cerrar la puerta a cal y canto para que no se escapen los camareros?"

Alberto Chicote visita 'La Corte', un restaurante en el que el principal problema es el cachondeo que hay montado dentro. Los camareros y el propietario se dedican a beber durante el servicio como si de una reunión de amiguetes se tratara. Sin embargo, no se conforman con beber sólo dentro del local. Los camareros se escapan también al bar de al lado para continuar con su particular fiesta. Este miércoles, en 'Pesadilla en la cocina'.

Boquiabierto, sorprendido e indignado. Así se siente Alberto Chicote ante su nuevo desafío. Este miércoles, Pesadilla en la cocina visita 'La Corte', un restaurante de ambiente medieval de la localidad madrileña de Fuenlabrada en el que el chef se quedará sin palabras nada más conocerlo. Un restaurante conducido por un grupo de amigos, en el que la fiesta y el descontrol están a la orden del día. Un lugar donde todos tienen carta blanca para hacer y beber lo que les venga en gana. Un negocio al que la juerga continua le está pasando factura.

Hace más de una década Jonathan inauguró 'La Corte'. El restaurante, para el que contrató a sus mejores amigos como camareros y encargados del local, hace un tiempo vivió años de éxito e importantes beneficios. Sin embargo hoy, vive su peor momento. La fiesta continúa, las invitaciones a todos los amigos y la profesionalidad mal entendida le han pasado factura. Ha perdido la clientela, está cayendo en picado y acumula una enorme deuda. Esta complicada situación ha forzado a su dueño a recurrir a sus padres, que a sus años se ven ahora trabajando en las cocinas del restaurante por obligación.

La realidad que descubre Chicote al visitar 'La Corte' será desoladora. El lugar de medieval apenas tiene la decoración, la comida no es buena y los camareros se 'evaporan' en pleno servicio para fumar o incluso ir al bar de al lado a tomarse algo. Además, la amistad entre Jonathan y los camareros es tal que nadie reprende a nadie cuando hace algo mal. Las cuentas ya no salen y, de seguir así, Jonathan va a perder todo lo que tiene y va a arrastrar con él a unos padres entregados y también algo perdidos. Es necesario cambiar de raíz la forma de trabajar, inyectar altas dosis de responsabilidad y cortar por lo sano las malas costumbres.

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