Mueller fue nombrado fiscal especial para supervisar la investigación del FBI sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 y una posible colusión entre Moscú y la campaña presidencial de Trump.

El mandatario estadounidense recibió garantías en enero del entonces director del FBI James Comey de que no estaba siendo investigado. Las fuentes citadas por el diario afirman que eso cambió tras el cese de Comey.

La investigación habría arrancado días después del cese de Comey, que tuvo lugar el 9 de mayo, según personas familiarizadas con el asunto. El equipo de Mueller estarían buscando potenciales testigos dentro y fuera del Gobierno.

Según estas informaciones, el director de Inteligencia Nacional, Daniel Coats, y el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Mike Rogers, y el hasta hace poco 'número dos' de Rogers, Richard Ledgett, han acordado comparecer ante Mueller esta misma semana.

La NSA ha indicado en un comunicado que "cooperará completamente con el fiscal especial", sin dar más detalles al respecto. La oficina del director de Inteligencia Nacional y Ledgett han declinado hacer comentarios.

Por su parte, la Casa Blanca deriva todas las preguntas sobre la investigación al abogado de Trump, Marc Kasowitz. El portavoz del abogado, Mark Corallo, ha recalcado que "la filtración por parte del FBI de información sobre el presidente es indignante, inexcusable e ilegal".

Las informaciones de 'The Washington Post' han sido publicadas apenas un día después de que la Casa Blanca asegurara que Trump "no tiene intención" de cesar a Mueller, en medio de rumores en este sentido.

Las especulaciones en torno al posible cese de Mueller surgieron después de que un amigo cercano de Trump sugiriera que el mandatario estaba considerando este extremo.

Una fuente cercana a Trump manifestó que al presidente se le ha aconsejado que no tome una decisión en este sentido. "Mucha gente le está recomendando que no lo haga", apuntó, tal y como recogió la cadena CNN.