No es la primera vez que el Real Madrid se encuentra en esta situación. Paradójicamente, el equipo de Zidane cerró un histórico 2017, donde levantó cinco títulos, envuelto en dudas y en el peor momento desde que el francés se hicera cargo del equipo.

La Liga, a catorce puntos del Barcelona con un partido menos, parece ya una quimera, un imposible. Remonatr tal diferencia sería una auténtica proeza y debería darse un desplome de los de Valverde.

Ante esta situación, el Real Madrid vuelve a fiar todo a la Champions. Puede parecer arriesgado, lo es, pero si hay un equipo que puede ganar esta competición en situación de emergencia ese es el Real Madrid.

Los blancos han ganado tres de las últimas cuatro Champions (2014, 2016 y 2017). Sólo el Barcelona se ha interpuesto en la hegemonía blanca en Europa.

Y ahora Zidane sabe que tras el parón navideño contará con mes y medio para preparar la eliminatoria ante el PSG. El equipo francés será una auténtica prueba de fuego para un Real Madrid que debe cambiar de forma radical la imagen que dejó hace pocos días ante el Barcelona.

Entre las tareas de Zidane está la de recuperar la pegada de un equipo que hace no mucho era un auténtico martillo de cara a puerta. El técnico francés sabe que ese será un aspecto clave ante Neymar y compañia. Cristiano es un seguro de gol en Champions, pero Benzema y Bale deben elevar sus prestaciones para poder hacer frente a la 'MCN' (Messi, Cavani, Neymar).

El otro aspecto clave es el funcionamiento del centro del campo. Modric, Isco y Casemiro deben volver a demostrar las prestaciones que les llevaron a ser la línea de medios quizá más fuerte del continente.

Por último, Zidane sabe que ante el equipo parisino será clave la seguridad defensiva. El potencial ofensivo del PSG será una prueba para los Ramos, varane, Cravajal, Marcelo y compañía.

El Real Madrid sabe lo que le espera tras el parón navideño. El 14 de febrero comienza un nuevo intento para volver a ganar su competición talismán. La temporada vuelve a pasar por la Champions.