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17 de marzo, Día Mundial del Sueño

La apnea, el trastorno del sueño que no deja dormir

El 17 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, una jornada para concienciar sobre la importancia de tener un sueño reparador y saludable. Dormir es fundamental y hay algunos trastornos como la apnea que dificultan esta taera tan beneficiosa para la salud.

Un hombre durmiendo Un hombre durmiendo | Foto: Agencias

Constantes y Vitales | SEPAR  |  Madrid  | Actualizado el 17/03/2017 a las 08:48 horas

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica se dedica a la investigación de los trastornos del sueño vinculados a la respiración y, sobre todo, la apnea de sueño que es la suspensión transitoria de la respiración. 

Hasta hace relativamente poco tiempo no se daba importancia a roncar o tener problemas durante el sueño, por lo que las personas no consultaban a su médico.  De allí que a pesar de que se estima que entre 1 y 2 millones de personas pueden padecer apnea, solo un 10% de están diagnosticadas.

La persona que sufre apnea de sueño deja de respirar durante 10 segundos, aproximadamente, de manera repetida a lo largo de la noche y estas paradas pueden durar incluso dos minutos. 

Las consecuencias de padecer apnea del sueño son principalmente: sensación de cansancio durante el día, somnolencia que puede repercutir en el día a día de la persona que lo padece. 

Gracias a las últimas investigaciones realizadas por los expertos en apnea de SEPAR también sabemos que la apnea no tratada también tiene consecuencias graves para la salud como diabetes, hipertensión, ictus o enfermedades cardiovasculares o incluso cáncer.

Sin embargo, la apnea de sueño tiene un tratamiento, que reduce sus síntomas y que no es curativa, que es la CPAP: una máquina que a través de unas mascarilla por la nariz o por la nariz y la boca administra una presión de aire sobre la vía aérea y evita que se cierre la garganta. 

Pero, también existen otras alternativas a este tratamiento como son los dispositivos intraorales. Pero no debemos olvidar que, también, perder peso, no fumar, dormir lo suficiente o hacer ejecicio físico pueden mejorar la calidad de vida de estas personas. 

Los retos a los que deben enfrentarse los expertos son ahora reducir el infradiagnóstico, facilitar el acceso a los tratamientos y reducir las listas de espera.

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