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GRAN AVANCE

Investigadores consiguen cultivar tejido cardiaco humano en hojas de espinaca

¿Puede convertirse un trozo de espinaca en tejido cardíaco? Pues sí. Un grupo de investigadores, formado por expertos del Worcester Polytechnic Institute (WPI), la Universidad de Wisconsin-Madison y Arkansas State University-Jonesboro en Estados Unidos, ha conseguido con éxito hacer crecer tejido del corazón en las hojas de espinaca. La necesidad de disponer órganos y tejidos para trasplantes ha impulsado este importante avance.

Investigadores consiguen cultivar tejido cardiaco humano en hojas de espinaca Investigadores consiguen cultivar tejido cardiaco humano en hojas de espinaca | Foto: WORCESTER POLVTCHNIC INSTITUTE

Constantes y Vitales | Agencias  |  Madrid  | Actualizado el 30/03/2017 a las 10:26 horas

Los investigadores consiguieron cultivar tejido cardiaco en una hoja de espinaca gracias al sistema vascular. Así, solucionaron el problema principal de bioingeniería que bloquea la regeneración de este tejido y que es la manera de establecer un sustema vascular con el que se consiga llevar la sangre al tejido en desarrollo. 

Los expertos han explicado que las técnicas de bioingeniería actuales no son capacez de fabricar una red de ramificaciones de vasos sanguíneos que se requiere para que el oxígeno llegue así como los nutrientes y las moléculas esenciales necesarias para el crecimiento de tejido adecuado. 

Mediante un proceso de descelularización se elimina el material celular quedando un andamio acelular consistente de la matriz extracelular (ECM), la composición de la que depende el tejido u órgano del que se deriva y preservando al mismo tiempo una red vascular intacta.

Al eliminar el material celular del tejido, un injerto descelularizado se vuelve no inmunológico mientras que conserva la estructura del órgano bruto. Tejidos y órganos descelularizado se pueden entonces recelularizar con células para crear un injerto.

Los científicos fueron eliminando las hojas de espinacas de sus células vegetales. Para lograrlo aplicaron un detergente para degradar la parte blanda de la hoja. Después en las hojas quedaba una estructura formada por celulosa, una sustancia que no produce rechazo en humanos y que mantenía intacta la estructura del sistema circulatorio de las hojas.

Por último, en esas hojas se cultivaron células de tejido cardíaco en su interior y lograron que latieran durante días. Así, las hojas modificadas de este vegetal funcionan de forma similar al de una especie sistema circulatorio.

"Tenemos mucho trabajo por hacer, pero hasta ahora esto es muy prometedor", ha añadido Glenn Gaudette, profesor de ingeniería biomédica en WPI y autor principal, quien señala que "la ingeniería de tejidos podría resolver una serie de problemas que limitan este campo".

En un futuro esperan probar esta técnica en otras plantas.

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